martes, 15 de julio de 2008

Ni optimistas ni triunfalistas con las FARC

A pesar de los éxitos contundentes del Ejército contra las FARC me parece prematuro empezar a hablar de lo que debe hacer Colombia cuando la guerrilla se haya acabado. Las voces en ese sentido son demasiado optimistas y triunfalistas y, en consecuencia, peligrosas.
Optimistas, porque creer que haberles arrebatado a las FARC a 15 secuestrados y haber eliminado a Raúl Reyes y al Negro Acasio es suficiente para pensar que las FARC están acabadas. Todavía tienen a Cano, más peligroso que Marulanda, al Mono Jojoy, a Timochenko, a Joaquín Gómez, a Romaña, quienes no necesitan ninguna presentación a propósito de lo que son capaces de hacer para retomar su ofensiva contra el estado.
Triunfalistas porque pueden hacer perder la atención de muchos hechos que giran alrededor de la confrontación con la guerrilla. Las FARC están aliadas con el ELN y entre los dos siguen secuestrando y asesinando, aunque ya no tienen cómo tomarse poblaciones ni atacar bases militares, lo que sí hicieron hace 10 años. Aún hay 8 mil guerrilleros en armas pero lo grave es que no se sabe cuántos milicianos, es decir, guerrilleros sin armas, siguen por ahí en universidades, empresas, entidades del estado y hasta medios de comunicación. Creer que la Operación Jaque cambia todo de una vez es una necedad y las FARC se pueden aprovechar de esa creencia.
Y esas voces que claman por el post-conflicto también son peligrosas porque pueden hacer creer en el espejismo de la derrota militar de las FARC en el corto plazo, algo que seguramente no ocurrirá antes de cinco años y será parte de un camino lleno de sangre y dolor para los colombianos.
Curiosamente quien más sensatez ha demostrado en este momento histórico de la confrontación con las FARC ha sido el presidente Uribe. En una charla privada con directores y editores de medios de comunicación, el mandatario comentó una anécdota que lo pinta de cabo a rabo. Dijo que al día siguiente de la Operación Jaque se reunió con integrantes de los organismos de inteligencia que la realizaron. Los felicitó, les dio palmaditas en el hombro, les agradeció lo que habían hecho por la patria. Y en medio de las sonrisas y del jolgorio, les recordó: “No olviden que todavía quedan más de 25 secuestrados políticos en poder de las FARC. ¿Cuándo los traeremo?”
Tranquilidad y prudencia, pues el triunfalismo, en cualquier actividad de la vida, es el peor enemigo. Mucho más en la guerra.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Don Juan Manuel, he seguido con atención sus articulos en El País y en RCN, son muy interesantes y me gustarìa poderlo leer con más frecuencia....