martes, 9 de septiembre de 2008

Las FARC y las universidades

Las denuncias realizadas por la senadora Gina Parodi en el sentido de que las instituciones universitarias están siendo utilizadas para el adiestramiento de guerrilleros no son nuevas ni deben llamar a engaños, pues desde 1984 se conoce el plan de las Farc de forjar a sus militantes en los centros de pensamiento y de controversia.

Ahora los videos demuestran que en la Universidad Distrital de Bogotá se les da una cordial bienvenida a los estudiantes de primer semestre, invitándolos a pertenecer a los movimientos bolivarianos que en su momento ideó y organizó el hoy número uno de las Farc Alfonso Cano.

Muchos de quienes estudiamos en instituciones públicas sabemos que esa denuncia no es novedosa. En mis tiempos, en la década de los 80, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, con sede en Tunja, era un centro de reclutamiento de militantes del M-19, las Farc y el ELN.

No sé si ahora lo sea. Pero fui testigo presencial de lo que la guerrilla hizo en esa universidad e incluso algunos de los que en esa época eran militantes o simpatizantes terminaron metidos en la docencia y creo que son hoy respetables profesores.

La Pedagógica de Tunja tenía fuerte vínculos con la Pedagógica de Bogotá y con la Universidad Nacional, pero eso no me autoriza a decir con absoluta certeza lo que hoy digo y afirmo de la universidad de Tunja.

Sin embargo, sospecho que no ha pasado nada diferente, pues es obvio que las manifestaciones que suelen paralizar la calle 72 en Bogotá no son hechas por angelitos desinteresados y preocupados por la situación del país.

Son hechas por unos pocos, por unos cuantos estudiantes ubicados en facultades clave, desde las cuales pueden propagar su ideología y detectar a desubicados y despistados dispuestos a prestarse para poner una bomba en un Transmilenio, como lo hizo una jovencita en episodios relativamente recientes y causaron una muerte y dos amputaciones.

No hay que olvidar que la rebeldía es patrimonio de la juventud. Y así debe ser. Los jóvenes nos deben dar ejemplo de protesta y de propuesta, de controversia de las ideas, de animosidad.

Pero de allí a pasar a la toma de las armas, a la elaboración de bombas como las que le quitaron la vida, en la Universidad Nacional, al policía Mauricio Soto (uno de esos robocops que se enfrentan con los manifestantes) y de quien ya nadie se acuerda. ¿Alguien recuerda que el policía Mauricio Soto murió como consecuencia de una papa-bomba que le cayó en la cabeza y lo derribó fulminantemente?

Nadie. Nadie recuerda a esos héroes anónimos que mueren enfrentando a delincuentes supuestamente idealistas, supuestamente bolivarianos.

Ahora bien: el problema no se circunscribe a las universidades públicas. Cuidado, las autoridades tienen un dossier muy bien documentado sobre presencia de guerrilla en universidades privadas.
Y no necesariamente estudiantes. También hay profesores, algunos de ellos muy conocidos, estudiados en París y todo eso, pero que repiten con exactitud el discurso de las FARC, el viejo discurso de la lucha de clases y la combinación de todas las formas de lucha.

No hay que ser hipócritas. En muchas universidades se forjan los milicianos de las FARC, un puñado por cada institución, pero capaces de causar un daño monumental. No hay que tenerle miedo a ese debate.Las FARC y las universidades.

Las denuncias realizadas por la senadora Gina Parodi en el sentido de que las instituciones universitarias están siendo utilizadas para el adiestramiento de guerrilleros no son nuevas ni deben llamar a engaños, pues desde 1984 se conoce el plan de las FARC de forjar a sus militantes en los centros de pensamiento y de controversia.

Ahora los videos demuestran que en la Universidad Distrital de Bogotá se les da una cordial bienvenida a los estudiantes de primer semestre, invitándolos a pertenecer a los movimientos bolivarianos que en su momento ideó y organizó el hoy número uno de las FARC Alfonso Cano.

Muchos de quienes estudiamos en instituciones públicas sabemos que esa denuncia no es novedosa. En mis tiempos, en la década de los 80, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, con sede en Tunja, era un centro de reclutamiento de militantes del M-19, las FARC y el ELN.

No sé si ahora lo sea. Pero fui testigo presencial de lo que la guerrilla hizo en esa universidad e incluso algunos de los que en esa época eran militantes o simpatizantes terminaron metidos en la docencia y creo que son hoy respetables profesores.

La Pedagógica de Tunja tenía fuerte vínculos con la Pedagógica de Bogotá y con la Universidad Nacional, pero eso no me autoriza a decir con absoluta certeza lo que hoy digo y afirmo de la universidad de Tunja.

Sin embargo, sospecho que no ha pasado nada diferente, pues es obvio que las manifestaciones que suelen paralizar la calle 72 en Bogotá no son hechas por angelitos desinteresados y preocupados por la situación del país.

Son hechas por unos pocos, por unos cuantos estudiantes ubicados en facultades clave, desde las cuales pueden propagar su ideología y detectar a desubicados y despistados dispuestos a prestarse para poner una bomba en un Transmilenio, como lo hizo una jovencita en episodios relativamente recientes y causaron una muerte y dos amputaciones.

No hay que olvidar que la rebeldía es patrimonio de la juventud. Y así debe ser. Los jóvenes nos deben dar ejemplo de protesta y de propuesta, de controversia de las ideas, de animosidad.

Pero de allí a pasar a la toma de las armas, a la elaboración de bombas como las que le quitaron la vida, en la Universidad Nacional, al policía Mauricio Soto (uno de esos robocops que se enfrentan con los manifestantes) y de quien ya nadie se acuerda. ¿Alguien recuerda que el policía Mauricio Soto murió como consecuencia de una papa-bomba que le cayó en la cabeza y lo derribó fulminantemente?

Nadie. Nadie recuerda a esos héroes anónimos que mueren enfrentando a delincuentes supuestamente idealistas, supuestamente bolivarianos.

Ahora bien: el problema no se circunscribe a las universidades públicas. Cuidado, las autoridades tienen un dossier muy bien documentado sobre presencia de guerrilla en universidades privadas.
Y no necesariamente estudiantes. También hay profesores, algunos de ellos muy conocidos, estudiados en París y todo eso, pero que repiten con exactitud el discurso de las FARC, el viejo discurso de la lucha de clases y la combinación de todas las formas de lucha.

No hay que ser hipócritas. En muchas universidades se forjan los milicianos de las FARC, un puñado por cada institución, pero capaces de causar un daño monumental. No hay que tenerle miedo a ese debate.

martes, 19 de agosto de 2008

Luís Carlos Galán y Don Berna

La pregunta resulta pertinente, ahora que se cumplen 19 años de su asesinato. La lucha contra el narcotráfico, que adelantó con tesón, no ha producido todavía frutos y en cambio sí se encaramaron al poder políticos vinculados con la mafia y con paramilitares.

"¿De qué sirvió, maestro, de qué sirvió la inmolación del mártir?", le puede uno preguntar al sabio de la tribu, viendo lo que ha pasado en este país en las dos últimas décadas.

Veamos: tras la muerte de Galán el 18 de agosto de 1989 el país, conmovido, salió masivamente a respaldar el anhelo de los jóvenes de entonces de convocar a una Constituyente para solucionar los males colombianos.

¿Y qué fue lo más relevante que resultó de esa experiencia? Pues que el sueño de Pablo Escobar, el asesino de Galán, se cumplió de cabo a rabo: se abolió la extradición y el mismo día el capo se entregó.

Bonita manera de rendir un homenaje sobre el cadáver todavía caliente del líder liberal. Dándole a su asesino lo que había pedido y por lo cual dio muerte al más importante dirigente político de ese momento.

Y de ahí para allá, después de semejante faena, lo que se vio fue todo lo contrario de lo que Galán quería. Importantes políticos vinculados con el narcotráfico haciendo su campaña y encaramándose a la presidencia de un país ingenuo, ignorante, que creía que ya había pasado lo peor.

En una charla informal, el hoy Ministro de Medio Ambiente me decía: ¿Se ha dado cuenta, Juan Manuel, de que en los últimos 20 años de nuestra historia ha estado Don Berna detrás, como uno de los protagonistas?

Don Berna fue del ELN. Luego militó en el cartel de Medellín, al que traicionó para pasarse como sapo de 'Los Pepes' que dieron muerte a Escobar. Después mutó como capo del cartel de Cali y cuando éste fue atacado y en cierta manera abolido, se volvió paramilitar y como paramilitar se desmovilizó para que, otra vez como narco, lo extraditaran. Toda la historia violenta del país por asuntos de mafia está resumida en este personaje. Y también está resumida la tragedia de Galán.

Juan Lozano, que fue secretario privado de Galán, prepara un libro para hacer denuncias sobre lo que ha significado esta traición a Galán. Muchos lo traicionaron, incluidos varios de los "galanistas" que militaron a su lado y después negociaron con la mafia. Qué pena. Ahora sí puede uno decir que Galán ha muerto pues de su legado poco queda.

martes, 15 de julio de 2008

Ni optimistas ni triunfalistas con las FARC

A pesar de los éxitos contundentes del Ejército contra las FARC me parece prematuro empezar a hablar de lo que debe hacer Colombia cuando la guerrilla se haya acabado. Las voces en ese sentido son demasiado optimistas y triunfalistas y, en consecuencia, peligrosas.
Optimistas, porque creer que haberles arrebatado a las FARC a 15 secuestrados y haber eliminado a Raúl Reyes y al Negro Acasio es suficiente para pensar que las FARC están acabadas. Todavía tienen a Cano, más peligroso que Marulanda, al Mono Jojoy, a Timochenko, a Joaquín Gómez, a Romaña, quienes no necesitan ninguna presentación a propósito de lo que son capaces de hacer para retomar su ofensiva contra el estado.
Triunfalistas porque pueden hacer perder la atención de muchos hechos que giran alrededor de la confrontación con la guerrilla. Las FARC están aliadas con el ELN y entre los dos siguen secuestrando y asesinando, aunque ya no tienen cómo tomarse poblaciones ni atacar bases militares, lo que sí hicieron hace 10 años. Aún hay 8 mil guerrilleros en armas pero lo grave es que no se sabe cuántos milicianos, es decir, guerrilleros sin armas, siguen por ahí en universidades, empresas, entidades del estado y hasta medios de comunicación. Creer que la Operación Jaque cambia todo de una vez es una necedad y las FARC se pueden aprovechar de esa creencia.
Y esas voces que claman por el post-conflicto también son peligrosas porque pueden hacer creer en el espejismo de la derrota militar de las FARC en el corto plazo, algo que seguramente no ocurrirá antes de cinco años y será parte de un camino lleno de sangre y dolor para los colombianos.
Curiosamente quien más sensatez ha demostrado en este momento histórico de la confrontación con las FARC ha sido el presidente Uribe. En una charla privada con directores y editores de medios de comunicación, el mandatario comentó una anécdota que lo pinta de cabo a rabo. Dijo que al día siguiente de la Operación Jaque se reunió con integrantes de los organismos de inteligencia que la realizaron. Los felicitó, les dio palmaditas en el hombro, les agradeció lo que habían hecho por la patria. Y en medio de las sonrisas y del jolgorio, les recordó: “No olviden que todavía quedan más de 25 secuestrados políticos en poder de las FARC. ¿Cuándo los traeremo?”
Tranquilidad y prudencia, pues el triunfalismo, en cualquier actividad de la vida, es el peor enemigo. Mucho más en la guerra.

jueves, 3 de julio de 2008

La buena tónica de Ingrid

Nos sorprendió a todos, hay que decirlo: la actitud de Ingrid a su regreso a la libertad es el de una mujer prudente, si se quiere humilde, golpeada por el dolor, pero agradecida por la realidad de los acontecimientos. Ingrid, mujer y madre, humillada y sometida, ha dado muestras, en sus primeras declaraciones, de una enorme entereza, de una gran dignidad jamás perdida por la crueldad del cautiverio.

Una buena seña de que la selva no le hizo un daño irreparable ha sido la claridad mental con la que se ha expresado, lo que demuestra que la tristeza no menguó su inteligencia, que las cadenas no derrumbaron su brillantez. Ingrid hizo un PH. D en las FARC, como ella misma lo reconoció, y eso la convierte en una personalidad imprescindible para el camino que el país todavía tiene que recorrer.

Mujer, inteligente, sensible, preparada, digna. Una combinación de virtudes y de ventajas que la convierten desde este momento en una figura pública que tiene mucho que decir a partir de su dolor. Estoy seguro de que lo que Ingrid aprendió del país en su cautiverio, con el contacto permanente con los soldados y policías secuestrados, con los propios guerrilleros, le han dado una mejor estructura sobre lo que realmente acontece en Colombia, sobre lo que sucede de verdad con el fenómeno de la violencia en nuestra nación.

Ingrid agradeció a las fuerzas militares, al Ejército, al presidente Uribe, a los ciudadanos, al país entero. Lo hizo sinceramente, convencida hasta las lágrimas, de que una solución distinta hubiera prolongado inútilmente su cautiverio. El Ejército se jugó una carta durísima y ganó con esa. No va a ser fácil que la vuelva a usar. Diría que va a ser imposible. Pero ya pasó lo que pasó.

La ex candidata presidencial regresó a la libertad sin la vehemencia de otros tiempos pero más sabia si se quiere. Convencida aún más de que todas las críticas, todas las transformaciones, deben darse por la vía de la democracia. Es decir, no hay ningún proceso, ninguna lucha social, que pueda justificar el uso de la violencia.

Muchos se preguntan a esta hora qué más ha querido decir cuando afirma que le gusta la reelección, que cree en los gobiernos largos. Que piensa que la reelección de Uribe es lo peor que les ha podido pasar a las FARC, que hoy hay un mejor país que ayer. Esto ha sorprendido a quienes especulaban que cuando Ingrid saliera, cuando regresara, iba a encabezar un gran movimiento anti-uribista que sería capaz de convocar a la comunidad internacional para arrinconar al gobierno colombiano.

En este punto la pregunta es: ¿Estaría diciendo lo mismo si no hubiera habido rescate sino negociación, por ejemplo, a través de los presidentes Chávez y Correa? No lo sé. Nunca se sabrá. Por lo pronto, las FARC, con Ingrid en libertad, viva, y además rescatada, han recibido uno de los más duros golpes políticos de su historia.